¿Qué tipo de desarrollo se perfila ante la crisis medioambiental global? 
Autor : Jean-Michel Severino
Date : November 27th, 2007
Comentarios : 10
Acabo de regresar de Kenia. Ahí la AFD financia, en particular con el Banco Mundial y la EIB, un espectacular programa de inversión del gobierno en geotermia, que constituirá la parte fundamental de las nuevas capacidades instaladas de producción de energía en Kenia. En este país, la mezcla energética de un crecimiento que se perfila como muy agudo en la próxima década, será muy pobre en carbono. Al admirar los grandiosos paisajes del valle del Rift que recorren los tubos de vapor instalados por Kengen, el especialista de la energía en Kenya, y sus notables centrales limpias, reflexioné sobre el conjunto de nuestras acciones confrontándolas a este ambicioso programa. Se apoderó de mi la convicción de que indudablemente la comunidad del desarrollo aún no está a la altura de los desafíos colosales que representa la crisis medioambiental global a la cual estamos confrontados, al mismo tiempo que disponemos de herramientas cada vez más eficaces para ponerles remedio.
Sin duda venimos de lejos en materia de protección del medio ambiente: la comunidad internacional ha estado mucho tiempo limitada en su respuesta a este desafío de un nuevo orden, al no disponer de fundamento teórico consensual, ni de herramientas operativas satisfactorias, y aún menos de estructuras de gobierno internacional que permitan coordinar las iniciativas de gestión de los recursos naturales a escala internacional.
Pero estos últimos años se ha producido un cambio de dirección: la publicación de una serie de estudios convergentes ha permitido integrar las dificultades medioambientales en el análisis económico dominante. En ¿Dónde está la riqueza de las naciones?, el Banco Mundial ha desarrollado la idea de que el capital natural de los países pobres forma parte integrante de su patrimonio nacional, con lo que esto implica en términos de valorización y preservación. La Evaluación de los Ecosistemas para el Milenio trazó un vínculo directo entre medio ambiente y desarrollo económico, indicando que la degradación del medio ambiente puede minar los fundamentos mismos del crecimiento, afectando en primer lugar a las poblaciones más desamparadas. Finalmente, los trabajos del GIEC proporcionaron estimaciones de los impactos regionales y mundiales del recalentamiento climático, llegando en el informe de Nicolas Stern hasta calcular el coste de la inacción, que podría alcanzar hasta 20 puntos del PIB mundial, si la comunidad internacional no logra invertir un uno por ciento de su PIB anualmente en la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero.
Por lo tanto, las dificultades medioambientales, antaño ampliamente exógenas a nuestros modelos de crecimiento económico, están integrándose a nuestro marco de análisis del desarrollo. Hoy en día disponemos en cierta forma de los fundamentos científicos necesarios para la movilización política. Pero también tenemos en nuestras manos una panoplia de herramientas cada vez más eficaces para tratar este espacio dejado huérfano demasiado tiempo, en la intersección entre el desarrollo socioeconómico de los países más pobres y la preservación del medio ambiente.
Desertización, empobrecimiento de los suelos, secado de pozos: sabemos que los países más desamparados (y en su seno las poblaciones más frágiles) son las primeras víctimas del cambio climático y de la degradación del medio ambiente. Estos últimos años se han desarrollado mecanismos de adaptación y herramientas de seguridad de estas poblaciones, y creo que recién estamos en el inicio de los proyectos que permitirán proteger a las poblaciones más frágiles contra los riesgos climáticos. Las necesidades de nuestros interlocutores en el Sur son de tal índole, que resulta crucial desarrollar aún más nuestra oferta de servicios de este tipo.
Primera víctima de las degradaciones del medio ambiente, el mundo en desarrollo también será ampliamente el causante en el futuro de la degradación del medio ambiente mundial, debido a su recuperación económica y a su crecimiento demográfico. Este año, China habría superado a Estados Unidos como principal emisor de gases de efecto invernadero. Por lo tanto, también en el mundo en desarrollo se librará la batalla contra el recalentamiento climático. No lo dudemos, la humanidad se asfixiará si los países emergentes siguen la trayectoria de industrialización seguida en el Siglo XIX por los países del Norte. No sólo se trata de un tema de países emergentes, sin embargo: África, debido al doble hecho de su crecimiento demográfico y de la recuperación de su crecimiento económico, también será la causa de una aceleración del recalentamiento climático. Combatir las emisiones de CO2 también concierne a los países más pobres. No se puede establecer una agenda estratégica segmentada entre la adaptación, reservada a los países pobres, y la atenuación, atributo de los países emergentes y de los países desarrollados. Existen herramientas de cooperación entre estos últimos y los países pobres, a imagen de los « mecanismos de desarrollo limpio » por los cuales las empresas del Norte ayudan a protagonistas del Sur a reducir su impacto medioambiental. La ayuda al desarrollo también desempeña un papel importante financiando prioritariamente proyectos de energía limpia o comprometiéndose de manera creciente en la agenda urbana, destinada a convertirse en un terreno de lucha prioritario, ante la rápida constitución de un número creciente de grandes megalópolis pobres e ineficaces en términos energéticos. Pero, aunque estos proyectos tienen impactos significativos, siguen siendo aún demasiado modestos para ser significativos en la escala que cuenta, es decir, a nivel mundial.
Finalmente, estoy convencido de que algunos de los países más pobres del planeta formarán necesariamente parte de la solución de la crisis medioambiental mundial: un puñado de países en desarrollo son por ejemplo los guardianes de la selva tropical, que presta tanto servicios a la humanidad: el secuestro del carbono y la protección de la biodiversidad por sólo citar los más evidentes. Se han desarrollado métodos prometedores que podrían permitir a estos países, a veces muy pobres, desempeñar plenamente su función de protector de un patrimonio común, sin por ello sacrificar su desarrollo económico. El « pago por servicios ecológicos prestados », que se desarrolla de manera creciente a nivel local (por ejemplo en Costa Rica), es, a mi modo, de ver una de las vías con futuro para organizar colectivamente la protección de los recursos medioambientales mundiales más esenciales para el planeta en su conjunto. Podría, en particular, contribuir a combatir la deforestación. Allí también, a la espera de los mecanismos innovadores globales, la APP desempeña una función pionera al financiar la conservación de los bosques, de las aguas y de los suelos.
Si ya disponemos de una base teórica sólida que vincula el desarrollo y la protección del medio ambiente, así como herramientas eficaces para trabajar en la compatibilidad de las exigencias de crecimiento y de protección del medio ambiente, ¿estamos entonces por buen camino para tratar lo que he llamado la « crisis medioambiental global »? Lamentablemente, me parece que seguimos estando lejos. Ante un problema clásico de la « tragedia de los comunes », hoy en día nos falta un soporte esencial en el tríptico de la acción colectiva internacional: el de un sistema de gobierno internacional del medio ambiente capaz de dirigir los numerosos proyectos a una escala significativa para el medio ambiente mundial.
En la inauguración de este blog, Pascal Lamy compartía su esperanza de que esta herramienta también constituyera un espacio de intercambio de experiencias sobre lo que funciona, y lo que funciona menos, en materia de desarrollo. Si hay un ámbito donde estos intercambios pueden ser hoy en día fructuosos, es sin duda éste. Las herramientas como son el pago por servicios ecológicos, los mecanismos de seguridad y de adaptación para las poblaciones más expuestas a las degradaciones del medio ambiente, la gestión de la urbanización galopante así como los proyectos de desarrollo propio que asocian a protagonistas del Norte y del Sur son, en mi opinión, algunas pistas prometedoras que deberemos proseguir de frente.
JMS
Pr & Dr BOUTTI
Date : July 15th, 2008 03:19:41
La théorie des ensembles cours de mathématique fondamental dans les collèges ne semble pas à l’heure actuelle un paradigme unissant les nations.
En effet, chaque pays voit ses interêts propres et semble plus éloigné des intérêts des autres.
Cette situation s’accentue lorsque l’impact ne se verra qu’à long terme.
En effet, les hommes politiques qui président à notre destinée sont omnubulés par leur mandat d’une durée de 5 ou 6 ans. Tout ce qui émergera en positif ou négatif en dehors de cet horizon n’est pas pris en charge. Bref, après moi le déluge !!
Pr Rachid BOUTTI
http://www.controledegestion.org
Jean-Michel Severino
Date : May 28th, 2008 09:35:31
[This text is a translation]
Dear Friends, thank you for your comments. Let pursue this fruitful exchange.
I think indeed that the issue of shared responsibilities is at the heart of the subject. It is mainly because of our northern countries’ CO2 emissions that we have reached the limits of environmental sustainability. There is therefore an ethical dilemma in asking developing countries (and their 5 billion citizens out of 6 worldwide) to think about environment matters as their top priority. They face in this regard two major problems: 1) the question of short term economic benefits (I raised this point in my post “Agriculture and energy in Africa”) and 2) the issue of the initial investment. Indeed, investing in renewable energies or in favour of energy efficiency programs is very costly, and the ecological and economic benefits will only appear on the long run. But these are not only abstract questions: it is legitimate for developing countries not to wait for any approval to develop and grow. And at this stage, they are following the same unsustainable trajectory that the one we chose.
Thus as recalled by Mr Khanal and Mr Nicoullaud, northern countries’ responsibility is huge considering their own energy choices. On this point, and in answer to Mustapha’s comment, I think that the “energy and climate change package”, announced by the European Commission in January, is a positive step forward. And it is ambitious, knowing that it includes a unilateral commitment to reduce emissions by 20% in 2020 as compared as 1990.
But northern responsibility also results from the role we can and must play regarding capacity building and technology transfers. On that point I share many of your comments. Producing and transferring technologies is an emergency: since the actual evolutions are not up to the issue at stake, we have to accelerate the pace of change. State-of-the-art technologies (cheap solar energy, CO2 storage) and demand control strategies must be shared at global level. On that precise point, the results of the Bali conference are positive. But the incentives that will encourage the technologies’ production and use by actors concerned remain to be found.
Other encouraging signs came from Bali. The first major evolution, as recalled by Antoine, concerns the active participation of developing countries in the negotiating process. Another positive aspect rests in the commitments made: approval for an adaptation fund, and above all, decision to reduce emissions from deforestation (which represents 20% of total carbon emissions). Moreover I think that we should not underestimate the “virtuous effect” triggered by Bali. Since then we observed signals of evolution from the US, who appear ready to consider measurable objectives. Thus if much remains to be done, I have the feeling that current trends are very constructive.
Finally, I totally share Mr Lefebvre-Navé’s idea that economic mechanisms must incorporate environmental objectives. In order to promote the appropriate decisions, we need to financially convert the “value” of natural capital for present and future generations. At local level some projects already illustrate how to remunerate carbon “non-emission” (rather than taxing its emission). Those are for instance projects of payment for “avoided deforestation” I am referring to at the end of that post. Innovate financial mechanisms will have to transfer those solutions at global level in the future. That way we would demonstrate our common responsibility towards this global challenge.
JMS
Jean-Michel Severino
Date : May 28th, 2008 09:33:31
Chers amis, merci de vos commentaires. Permettez-moi de poursuivre cet échange passionnant.
Je crois en effet que la question des responsabilités partagées est au cœur du sujet. Si nous avons franchi les limites de la soutenabilité environnementale, c’est pour l’essentiel du fait des émissions de CO2 générées par nos pays du nord. Il y a donc un véritable problème éthique à exiger des pays en développement (et donc à 5 des 6 milliards d’habitants de la planète) de faire passer l’environnement au premier rang de leurs préoccupations. Car ils sont ici confrontés à la difficile question de la rentabilité économique à court terme (point que je développe dans « Agriculture et énergie en Afrique ») mais également à celle du financement de l’investissement initial. Car les investissements dans les énergies alternatives ou en faveur de l’efficacité énergétique coûtent cher, et ne porteront leurs fruits- écologiques et économiques- qu’à moyen terme. Mais il ne s’agit pas seulement à mon sens d’une question théorique : les pays du sud n’attendront évidemment pas notre accord pour croitre et se développer, ce qui est bien légitime. Or à ce stade, ils empruntent pour le faire la même trajectoire, non-soutenable, que la nôtre.
La responsabilité du Nord, rappelée par Messieurs Khanal et Nicoullaud, est donc immense au vu de ses propres trajectoires énergétiques. A cet égard, et en réponse au commentaire de Mustapha, le « paquet européen » sur le changement climatique annoncé par la Commission en janvier me semble être une nouvelle positive. Et il est courageux, puisqu’il comporte un engagement unilatéral de réduction de ses émissions de 20% en 2020 par rapport à 1990.
Mais la responsabilité du nord résulte également du rôle qu’il peut et doit jouer en matière de renforcement des capacités et de transferts de technologies. Je rejoins en cela nombre de vos commentaires. La production et le transfert des technologies sont une urgence : il faut accélérer considérablement le rythme des évolutions – qui ne sont pas encore à la hauteur de l’enjeu. Les technologies de pointe (énergie solaire à bas prix, stockage du CO2) et les stratégies de maitrise de la demande, doivent être diffusées à l’échelle mondiale. Sur ce point les résultats de la conférence de Bali sont positifs, même s’il reste à trouver les incitations qui encourageront la production et l’utilisation de ces technologies par les acteurs concernés.
J’ai vu d’autres signes encourageants nous parvenir de Bali. La première avancée majeure, comme le rappelle Antoine, est la participation active des pays en développement aux négociations. L’autre aspect positif réside dans les engagements pris : mise en place du fonds d’adaptation, et surtout accord sur la réduction des émissions issues du déboisement (qui représentent 20% des émissions totales de GES). Et puis je crois qu’il ne faut pas sous-estimer l’effet d’«entraînement » déclenché par Bali. On a depuis constaté des signes d’évolution de la position des Etats-Unis, qui semblent prêts à envisager des objectifs chiffrés. Donc si beaucoup reste à faire, j’ai le sentiment que les évolutions actuelles vont dans le bon sens.
Enfin je partage pleinement le point de vue de M. Lefebvre-Navé selon lequel les mécanismes économiques doivent intégrer l’objectif environnemental. Je crois que c’est en traduisant économiquement la « valeur » du capital naturel pour les générations présentes et futures que nous pourrons encourager les prises de décisions adéquates. On sait déjà au niveau local, non pas faire payer le carbone émis, mais plutôt rémunérer sa « non-émission ». Ce sont par exemple les projets de rétribution de la déforestation évitée, cités à la fin de ce post. Demain, des mécanismes de financement innovants devront porter ces solutions à l’échelle mondiale, de manière à traduire notre responsabilité commune vis-à-vis de cet enjeu planétaire.
JMS
Phillip Huggan
Date : March 25th, 2008 02:05:53
It was just discovered today that IPCC probably underestimated the warming effects of soot by 4X. Providing money for manufacturing facilities to make $10-$15 clean burning stoves is good for the health of 3rd world civilians. It is also the fastest way to limit climate change. Soot is removed from the atmosphere within weeks whereas CO2 is there for centuries.
The prime mandate of the UNDP/UNFCCCC should be to find a way to distribute cheap clean burning stoves to those who are now using indoor open fires for cooking. Perhaps ensuring local manufacturing facilities is necessary, I don’t know. Weeks matter here; there is the opportunity for quick action!
Frédéric Lefebvre-Naré
Date : January 9th, 2008 11:00:44
Billet très intéressant, merci.
Il me reste l’impression que les mécanismes de base de l’économie mondiale pourraient intégrer, mais n’intègrent pas encore l’objectif de sauvegarde de la planète. Serait-il si compliqué de faire payer le carbone à la sortie du sous-sol et de rémunérer sa captation de l’atmosphère, par exemple ?…
Francois Nicoullaud
Date : January 8th, 2008 08:17:31
Jean-Michel Sévérino, après bien d’autres, relève que la Chine est aujourd’hui le premier émetteur de CO2 de la planète.
Ceci m’amène à signaler qu’un centre britannique de recherche sur les changements climatiques vient de mette en valeur un phénomène encore peu pris en compte.
L’augmentation rapide des émissions chinoises est principalement due, on le sait, à l’entrée en activité de nombreuses centrales au charbon destinées à alimenter une croissance économique d’environ 9% par an en moyenne depuis 20 ans.
Mais 34% de la production chinoise est destinée à l’exportation, pour l’essentiel en direction des pays développés. Son bilan importations-exportations fera probablement apparaître en 2007 un excédent de l’ordre de 200 milliards de dollars.
C’est dire qu’une partie significative des émissions chinoises de CO2 est en fait destinée à alimenter le marché européen et américain en produits manufacturés bon marché. Entre autres exemples, le marché britannique, à lui seul, a absorbé à Noël environ 50.000 tonnes de jouets fabriqués en Chine.
Pour 2004, la dernière année où l’on dispose de statistiques détaillées, l’on peut estimer à un milliard de tonnes de CO2 l’excédent d’émissions chinoises dû à ses exportations nettes. C’est presque l’équivalent des émissions totales du Japon au cours de la même année, presque le triple des émissions françaises.
Quel est l’intérêt de cette approche? d’abord d’ouvrir la réflexion sur la part prise par chaque pays dans les émissions mondiales de CO2 : pour bien prendre en compte la responsabilité de chacun, cette part pourrait intégrer le bilan, positif ou négatif, de son commerce extérieur, et être ainsi calculée sur la consommation totale de biens par sa population, pas uniquement sur sa production.
Ce qui amène au raisonnement suivant. Les pays à économie avancée absorbent de plus en plus de produits importés du monde en développement, dont les fabrications sont économes en coût de main-d’oeuvre mais gourmandes en énergie. Ceci pèse sur leur marché du travail, mais profite aux consommateurs. Ils devraient donc, certes engager plus fermement les pays en développement à améliorer les conditions de travail et de protection sociale de leur population, mais aussi les aider plus activement à mettre en valeur des sources d’énergie de plus en plus économes en CO2.
Gopi K Khanal
Date : January 1st, 2008 12:45:09
Dear Sir
I would like to add something about the development realities in the context of developing countries. The major issues of development in the developin g world is that we have plan without planning , we have government without governance , we have donors with distribution without leader of empowerment , we are relying on imported knowledge without utilising local stock of knowledge. The development will happen not by aid or distribution but by creating sloid institions and by market and people access freely all over the world. If developed countries are serious on the global development they have to help to build i nstitution in the developing world , they have to open their country for the people and products of developing nations . They cannot survive in a guarded palace for a long time. We all have to be a genuine global citizen to fix up the gloval issues .
Gopi K Khanal
Ministry of Local Development
Kathmandu
Nepal
Antoine
Date : December 27th, 2007 04:13:17
Que retenir de la conférence de Bali qui s’est achevée il y a une quinzaine de jours ?
C’est d’abord la déception des observateurs européens et leur sentiment d’impuissance face à la position des Etats-Unis, qui gardent en permanence le pied sur le frein. Du point de vue des médias, l’absence d’objectif explicite et quantifié de réduction d’émissions dans la feuille de route tant attendue constitue une victoire des Etats-Unis.
Mais une victoire partielle, la conférence ayant tout de même permis plusieurs avancées significatives : tout d’abord la feuille de route acte de la nécessité d’objectifs « mesurables, rapportables et comparables », préalable indispensable à la mise en œuvre d’un processus collectif efficace, mais que les Etats-Unis avaient toujours rejeté ; et puis ces fameuses recommandations chiffrées ne sont pas totalement absentes (une note de bas de page dans le préambule renvoie aux conclusions du rapport du GIEC qui en font mention) ; enfin la volonté des pays du Sud, et de la Chine en particulier, de participer à l’effort commun marque un progrès historique dans les négociations.
Ces trois points sont largement repris par les analyses les plus optimistes, qui y voient des signes encourageants, anticipant par ailleurs sur un tournant de la politique climatique étatsunienne à l’issue des élections présidentielles de 2008.
Mais en relisant les comptes-rendus de Bali je me dis : Tout de même… 10 ans depuis Kyoto pour en arriver là ?
Nous avons conscience des enjeux, dont nous maîtrisons aujourd’hui les fondements théoriques, nous connaissons un certain nombre d’outils susceptibles d’orienter nos trajectoires de croissance dans des directions plus respectueuses de l’environnement. Quels sont les obstacles à la mise en œuvre d’actions concrètes à la mesure du phénomène ? Pourquoi tant d’inertie face à un menace à la fois aussi urgente – l’accélération du processus a été soulignée à Bali : la banquise fond trois fois plus vite que prévu – et pour laquelle des remèdes existent et sont de mieux en mieux maîtrisés ?
Les écueils rencontrés par la mise en œuvre des marchés de droits d’émission nous ont montré combien le passage de la théorie à la pratique pouvait être ardu. Je rejoins Mustapha sur sa critique du marché européen de crédits carbone, décrédibilisé par des résultats mitigés sur les plans de l’efficacité économique et environnementale. Quant au Mécanisme de Développement Propre (MDP), largement décrié depuis son entrée en vigueur en février 2005, il n’a pas réussi à s’imposer comme un instrument performant. Ses 3 ans d’existence n’ont permis de générer que 100 million de crédits d’émissions, à peine l’équivalent de ce que les Etats-Unis émettent en une semaine, et en grande partie issus méthodologies largement controversées, avec 43% des crédits MDP actuellement en circulation acquis à bon compte par incinération du HFC 23 (un sous-produit de l’industrie des réfrigérants dont le pouvoir de réchauffement est environ 12 000 supérieures à celui du CO2 et dont la destruction génère des quantités considérables de « crédits au rabais », entraînant une distorsion de marché et une incitation pour les industriels à augmenter leur production de réfrigérant). Gageons que les avancées de Bali concernant la mise en œuvre du MDP lui seront salutaires. Beaucoup d’efforts sont encore nécessaires pour bâtir un marché unique du carbone reposant sur des mécanismes transparents et efficaces.
Ces dernières années ont été riches en enseignements : d’une part nous voyons combien les instruments issus de Kyoto sont perfectibles, d’autre part ces difficultés nous rappellent qu’il n’y a pas de réponse unique et nous invitent à prendre en considération toute l’étendue de la palette d’outils dont nous disposons et à ne pas placer l’ensemble de notre action sous l’emprise des impératifs du marché.
Une des limites qu’il est urgent de dépasser est la prédominance des logiques de projet dans les actions de lutte contre le changement climatique. Si l’intégration d’approches programme, aux détriments des approches projet traditionnels, est une quête chère à la communauté du développement dans l’ensemble de ses domaines d’intervention, elle est particulièrement prioritaire dans celui du climat. Car un projet isolé a à la fois l’avantage et le défaut de produire des résultats quantifiables. L’avantage, car il permet de rétribuer avec discernement le bienfait environnemental qu’il induit, et le défaut, car son impact est limité et sera dilué dans l’ampleur des évolutions globales. Or nos courbes toujours croissantes d’émissions de gaz à effet de serre n’ont pas besoin de dépressions isolées, mais de véritables points d’inflexion, qui leurs permettent de trouver des trajectoires plus soutenables pour l’environnement. C’est à travers une telle logique de processus et d’évolutions structurelles qu’il sera effectivement possible de donner plus de valeur à ce qui préserve notre planète qu’à ce qui contribue à l’asphyxier. Et les pouvoirs publics disposent d’une large gamme de leviers, qu’ils soient réglementaires, financiers ou budgétaires, pour mettre en place les incitations économiques nécessaires à ce changement de paradigme.
Les réponses se trouveront donc dans la diversification des outils, en combinant instruments de marché et interventionnisme public, et dans l’implication de l’ensemble des pays, du Nord comme du Sud. Mais la mobilisation du monde en développement face aux défis du
climat est d’abord conditionnée par la capacité qu’auront les pays du Nord à apporter des réponses plus consistantes aux deux questions sur lesquelles le Sud les attend : d’une part celle de l’adaptation aux effets du changement climatique et de son financement, qui repose encore sur le « fonds pour l’adaptation » mis en place à Nairobi en 2006 (un fonds qui pourrait atteindre 300 à 500 millions de dollars d’ici 2012 grâce à des ponctions sur les revenus issus du MDP alors que le PNUD estime à 86 milliards de dollars par an les besoins nécessaires d’ici 2015) ; d’autre part celle des transferts de technologie, car comme l’a souligné le représentant de la délégation indienne à Bali « la manière dont nos nous acquitterons de nos responsabilités dépendra de la manière dont ils assureront les transferts de technologie et leur financement ».
La levée des barrières aux transferts de technologie, l’adaptation et son financement, de même que l’efficacité des marchés du carbone et l’accompagnement des politiques publics en matière de réduction d’émissions impliquent – et c’est déjà un leitmotiv des contributions à ce blog sur le sujet du climat – la mise en place de structures de gouvernance dont la communauté internationale est encore démunie. Il faudra sans doute accepter de pénétrer d’avantage le pré carré des souverainetés nationales pour assoir le cadre d’une réponse efficace à la menace la plus globale qu’ait connue l’humanité
Si les 10 ans qui se sont écoulés depuis Kyoto nous ont permis d’acquérir une meilleure compréhension du phénomène et d’expérimenter différents instruments de réponse, la conférence de Bali nous a fixé un agenda clair et un cadre de travail pour s’accorder sur les actions à entreprendre. Les deux années qui nous séparent de la prochaine étape, en 2009 à Copenhague, seront décisives pour le climat.
Mustapha
Date : December 10th, 2007 06:29:43
Bonjour,
Non, décidément « la communauté du développement n’est pas encore à la hauteur des enjeux colossaux que représente la crise environnementale globale ». La communauté internationale non plus. La conférence en cours à Bali nous donne un exemple frappant. Elle m’a inspiré un petit papier, qui n’engage que moi, mais que je souhaite partager avec vous.
Bali : un échec programmé ?
Plusieurs signes positifs devraient pousser à l’optimisme les milliers de délégués de la conférence internationale sur le changement climatique qui se réuniront dans quelques jours à Bali.
Qu’on en juge !
L’élection d’un nouveau premier ministre australien qui annonce son intention de mettre fin au splendide isolement de son pays en rejoignant la communauté internationale signataire du Protocole de Kyoto.
L’administration américaine actuelle est de plus en plus isolée sur le plan intérieur, l’ensemble des candidats crédibles même parmi certains républicains s’étant clairement prononcés pour une action plus volontaire de réduction de gaz à effet de serre, y compris à travers un processus international multilatéral.
Les pays de l’OPEP avec un baril qui frôle les 100 dollars sont dans une position moins affaiblie qu’ils ne furent dans le passé. Ils vont devoir se rendre également compte que le programme de réduction des gaz à effet de serre et donc de consommation d’énergie n’est pas de nature, au contraire, à mettre en danger le modèle économique d’un pays exportateur.
Les principaux verrous qui empêchaient les négociations d’avancer véritablement ayant sauté, la voie semble ouverte pour un approfondissement du dialogue et l’émergence d’un consensus autour du principe de la Convention d’engagement commun mais différencié.
Cependant ce faisceau de bonnes nouvelles ne suffit malheureusement pas à annoncer l’hirondelle d’une nouvelle gouvernance mondiale du climat.
En cause ? le leadership européen !
En effet, l’Europe, depuis le départ des Etats-Unis de la table des négociations a été la seule à tirer véritablement le lourd wagon de Kyoto, soutenue par une opinion interne largement acquise à la cause du climat. Sans revenir sur l’attitude européenne qui pendant le mandat Clinton avait si ce n’est violement rejeté au moins mollement accepté le principe d’introduire des mécanismes de marché dans le système de réduction, a depuis le retrait des américains commis au moins trois erreurs qui pourraient lui coûter son leadership à Bali.
Tout d’abord, la mise en place d’un marché interne européen de crédits carbone visait à montrer d’une part que l’Europe s’engageait sérieusement sur ses objectifs de réduction et d’autre part qu’elle entendait démonter concrètement la faisabilité d’un marché carbone. Or que voit-on aujourd’hui ? Mis à part quelques entreprises qui ont les moyens et les capacités de jouer le jeu, les industries européennes constatent l’imposition d’une nouvelle taxe carbone qui handicape leur compétitivité internationale, les effets bénéfiques du marché étant largement contre balancés par une bureaucratie tatillonne qui a tendance à sacrifier l’efficacité économique du système à la préservation à tout prix de son intégrité. Plus grave est la perception de nos partenaires : vu du Nord notre système apparaît inefficace car il n’a pas permis de réduire substantiellement les émissions. Angela Merkel s’en est émue récemment en déclarant « Certains Etats membres ont augmenté de manière drastique leurs émissions de CO2 et menacent ainsi l’objectif de réduction d’émissions que s’est fixée l’UE dans le protocole de Kyoto”[…]une catastrophe en terme de communication quant à notre rôle d’avant-garde ». Vu du Sud et en particulier du côté des pays émergents, le système apparaît coûteux et comme un frein au développement économique.
Par ailleurs, les mécanismes de flexibilité et en particulier le MDP devaient jouer un rôle de premier plan pour convaincre les pays du Sud qu’il est possible de fixer des objectifs de réduction sans sacrifier au développement économique. Or il s’avère que, outre l’incroyable complexité du système et le coût de sa mise en œuvre, les résultats sont loin du compte : les premiers résultats des réductions pour des projets MDP mis en œuvre il y a un ou deux ans sont décevants, inférieurs parfois de plus d’un tiers de ce qui était attendu ! Comment dans ces conditions convaincre les pays émergents que le MDP est une soupape suffisamment efficace pour éviter toute mauvaise surprise ?
Enfin, le prix du pétrole a atteint des niveaux qui ne peuvent qu’impacter les scénarios de développement économique, de consommation de l’énergie et donc des niveaux d’émission. Or on constate que l’Europe au lieu de profiter de l’opportunité historique de ces prix élevés pour approfondir et accélérer sa politique d’efficacité énergétique, est devenue inaudible, laissant s’exprimer les seules réactions défensives des Etats membres. Or une telle attitude ne peut que renforcer le scepticisme des pays émergents qui auront beau jeu de montrer qu’en s’imposant des réductions contraignantes d’émissions, leur pays n’aurait pas plus que l’Europe les moyens de maîtriser le coût de l’énergie.
En conclusion, alors que la voie s’éclaircit au Nord pour l’émergence d’un nouveau leadership associant l’Europe aux Etats-Unis, le grain à moudre à offrir aux pays du Sud doit être suffisamment substantiel pour les convaincre d’aller de l’avant. A cet égard, une remise à plat du contenu de coopération entre Nord et Sud est nécessaire pour que le volet « transfert de technologie » soit soutenue par des mécanismes de financement et de modes opératoires à la mesure des enjeux.
Chris
Date : December 3rd, 2007 09:26:02
Negotiations on climate change are starting in Bali. There is huge pressure on developing nations to adopt binding commitments to reduce their emissions - a step they are refusing to take if it is not accompanied by sufficient technology and financial transfers. But is this not a fair price to pay?
Can we ask China, Indonesia, Brazil, India and African nations to jeopardizie their economic development while industrialised nations continue to release over ten times more CO2 per capita than developing countries?
Western nations can push and shove. But until they offer adequate compensations (i.e. financial and clean technologies transfers) to the South for ‘cleaning up’ their development, the ‘global environmental crisis’ will not be solved. The hurdle for poor countries is just too high.