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Pago a la entrega

Autor : Jean-Michel Severino

Por casualidad, he encontrado recientemente el mensaje de Nancy Birdsall sobre un nuevo instrumento promovido por el Centro para el desarrollo global (Center for Global Development), al que se ha llamado ayuda para el “pago a la entrega” (cash on delivery). De cierta manera (Nancy, cuyo Centro es un asociado de ID4D, tal vez desee corregirme si me equivoco o bien completar, si fuere necesario) es cercano conceptualmente de la “ayuda en función de los resultados”, excepto que son más bien los poderes públicos y no los actores no gubernamentales los que están encargados de la entrega del “producto”, y que la ayuda se convierte en una forma de prima a la entrega en lugar de un pago directo de los costes soportados. La nueva filosofía de este enfoque consiste en que los donantes no deben, en la medida de lo posible, “tocar” el asunto y dejar que los países destinatarios encuentran las maneras de alcanzar determinados objetivos. En pocas palabras, en este tipo de programa, los donantes se comprometen a priori a pagar un importe específico por una medida de progreso específica con un objetivo específico. Por ejemplo, en el ámbito de la educación, los donantes pueden prometer pagar aproximadamente 100 € por cada niño suplementario que termine la escuela primaria y realice una prueba de competencia estandarizada.

Creo que este concepto es interesante por tres razones importantes:

  • primero, es serio en cuanto concierne a la propiedad: porque se dirige a un objetivo específico pero sin interferir en las decisiones políticas, lleva a que los poderes políticos consideren las maneras más apropiadas de alcanzar este objetivo en su contexto nacional. La experiencia ha mostrado que los donantes no siempre saben más.
  • segundo, desplaza los incentivos de los insumos (¿cuánto dinero damos?) hacia los productos (¿qué resultados concretos obtenemos?), y pone claramente la responsabilidad de los resultados sobre los gobiernos. Si se establece proyectos pilotos, éstos nos enseñarán cosas importantes sobre la manera en que se toman las decisiones públicas en los gobiernos, y la extensión de su influencia. Para una cosa, probablemente deba haber un examen detallado y un debate sobre las decisiones tomadas para “vencer” el desafío, lo que puede ser un resultado positivo en sí.
  • esto me lleva a una tercera dimensión interesante que es la ambición subyacente de cambiar la estructura de los incentivos. El pago a la entrega funciona sobre los incentivos del lado de la oferta. Otras iniciativas (¡dirigidas hacia las niñas jóvenes en India, pero también hacia los alumnos de las escuelas públicas de Washington DC (EE.UU.)!) han funcionado en la educación del lado de la demanda, pagando a los niños para que asistan a la escuela y obtengan buenas notas. Comparar los éxitos de los incentivos del lado de la demanda y aquellos del lado de la oferta en el ámbito de la educación puede enseñarnos mucho sobre los determinantes del progreso.

Sin embargo, me inquieto también (además de las evidentes dificultades técnicas de encontrar hitos convenidos y comprobables de “éxito”, que es importante considerar pero que se puede probablemente superar):

  • ¿cómo los gobiernos alcanzarán los resultados si no se implementa primero la ayuda? Este es un típico problema de “¿qué es primero, el huevo o la gallina?”: algunos países no tienen el margen presupuestario para “invertir” en el impulso fuerte que sería necesario para alcanzar inicialmente los objetivos. Por lo tanto, estos programas serían necesarios como complemento de los programas existentes (tales como la iniciativa acelerada de educación para todos).
  • en segundo lugar, el “pago a la entrega” es una forma de ayuda condicional (a posteriori). Como recompensa para aquellos que tienen buenos resultados, se corre el riesgo de imponer una pena doble a las poblaciones cuyos gobiernos son incapaces de llevar a cabo la realización. El penalizar aquellos con “resultados mediocres”, supone implícitamente que éstos son responsables de sus malos resultados. Aunque pueda ser el caso, esto no se puede dar por sentado. Como muchas buenas ideas, se le debe consumir moderadamente; no podemos esperar aplicarla de manera uniforme y ampliamente.

De todas maneras, sin duda merece que se discuta en las columnas de este blog. Queridos miembros, comentaristas huéspedes y lectores del blog: ¡esperamos impacientemente sus opiniones!

JMS

¿Cómo afectará la crisis financiera al mundo en desarrollo? ¿Cuál es el cometido de la ayuda Europea frente a este desafío?

Autor : ID4D (multi-author)

Intercambie opiniones en directo con los miembros del blog de la 3ª edición de las Jornadas Europeas del Desarrollo, primer encuentro europeo de los responsables políticos y de los profesionales de la cooperación para el desarrollo, organizada en Estrasburgo del 15 al 17 de noviembre. Con este motivo, se pondrán a disposición de los visitantes ordenadores portátiles en el stand de la Presidencia francesa para que puedan participar en el debate. Los miembros presentes en Estrasburgo vendrán al stand para responder en directo a sus comentarios. No dude en plantear desde ahora sus preguntas y compartir sus reflexiones sobre este tema.

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Población y recursos naturales: gestión de las presiones crecientes

Autor : Jean-Michel Severino

El crecimiento demográfico, la industrialización y el aumento de la demanda resultante de la mejora de los niveles de vida ejercen una presión creciente sobre los recursos naturales del planeta. En cuanto al cambio climático, tendrá considerables repercusiones en algunas regiones del mundo menos equipadas para hacerle frente. ¿Cómo gestionar estas presiones a largo plazo? ¿Qué papel pueden desempeñar las políticas públicas para responder a este desafío?

Con motivo de la 6ª conferencia de la AFD/EUDN (Agence Française de Développement/European Development Research Network) sobre el tema “Población y recursos naturales: gestionar las presiones crecientes”, en este breve video-clip trato el doble desafío de las presiones medioambientales y de la explosión demográfica en África subsahariana que, en mi opinión, no está suficientemente en el centro de las preocupaciones de la comunidad del desarrollo. Adjunto algunas de mis recientes publicaciones sobre este tema, así como un nuevo estudio sobre las tendencias demográficas en África subsahariana. Me interesaría mucho leer sus propias experiencias y reflexiones sobre este tema que tanto me preocupa.

Jean-Michel

Aquí el video en inglés, aquí en francés.

Retranscripción y traducción

“Los retos del desarrollo son específicos a cada región del mundo aunque, por supuesto, existen algunos grandes temas comunes de la humanidad. Entre los temas sobre los que podemos reflexionar están, por supuesto, las transformaciones radicales que el cambio climático va a producir en todos los países del planeta, particularmente en los más pobres. Sin lugar a dudas, aún se ha hecho poco hincapié en la identificación de estas dificultades y en las estrategias de adaptación a estos cambios.
Por lo que se refiere a África, que seguramente sea el primer reto geográfico del desarrollo hoy en día, lo que sin duda se ha subestimado o no se ha comprendido bien es el increíble proceso de crecimiento demográfico que experimenta y que va a duplicar su población en unos veinte años, pasando de 600 a 1.200 millones de habitantes, cuyas dificultades, naturaleza, estructura y consecuencias todavía no han sido correctamente tenidas en cuenta por doctrinas de intervención y políticas que tienden a mirar el mundo en desarrollo y a África, más bien desde un retrovisor.”

¿Hacia un endeudamiento ético?

Autor : Jean-Michel Severino

Hace algún tiempo me reuní con los responsables de varias ONGs agrupadas en una plataforma “Deuda y Desarrollo”. La calidad de nuestros intercambios de puntos de vista me dio la idea de proseguir aquí, con ustedes, nuestras reflexiones sobre el tema de la deuda.

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¿Cuales serían las consecuencias de un fracaso de la ronda de Doha para el mundo en desarrollo?

Autor : Jean-Michel Severino

La ronda de Doha llega debilitada al fracaso de las negociaciones de Ginebra a finales de Julio. ¿Cuales serían las consecuencias de un fracaso de la ronda de Doha para el mundo en desarrollo?

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¿Microfinanzas, microimpactos?

Autor : Jean-Michel Severino

poti__re_de_m__re_en_fille_DIERICKX_Philippe_AFD_droits_c__d__s.jpg Tuve ganas de escribir esas líneas después de uno de nuestros Consejos de administración, dedicado, entre otros, a una aportación importante a favor de una grande institución de microfinanzas en Marueco, país de elección de este instrumento. Hace mucho tiempo que soy un ferviente defensor de las microfinanzas. Y estoy particularmente orgulloso y contento del crecimiento de las inversiones que mi organización, la Agencia Francesa de Desarrollo, ha puesto estos últimos 20 años en el sector: a través de 60 proyectos y cerca de 300 millones de euros otorgados, hemos apoyado a más de un millón y medio de personas en su estrategia para salir de la pobreza. Ahora queremos hacer mucho más, alentados en ese sentido por el GCAP quien hizo una evaluación muy positiva de esa acción. En mi opinión, todo esto representa una formidable defensa contra la exclusión, que permite que las poblaciones tradicionalmente excluidas de los sistemas financieros puedan acceder a un crédito. Un gran homenaje debe ser dado a los pioneros de ese enfoque revolucionario.

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Agricultura y energía en África

Autor : Jean-Michel Severino

GUINEE_d__cortiqueuses_du_riz_de_mangrove_CAVALIER_Mathilde_AFD.jpgAcabo de regresar de Senegal y desearía compartir con ustedes una problemática que me ha parecido especialmente sorprendente en el transcurso de mi visita: el vínculo entre las nuevas perspectivas que se perfilan para la agricultura africana y las difíciles opciones energéticas que seguramente van a plantear.

Al recorrer el perímetro del cultivo de arroz del Valle del Río Senegal, me he sentido afianzado en la idea de que el alza del precio de las materias primas agrícolas ofrece nuevas perspectivas para la agricultura africana. Las transformaciones que suscita actualmente en Senegal son sorprendentes. Ciertamente, este alza espectacular implica muchos desafíos para los países importadores netos de productos agrícolas, así como para el Programa Alimentario Mundial, tal como subraya con fuerza Josette Sheeran en las columnas de este blog, y conlleva fuertes tensiones sociales y políticas en algunos medios urbanos. Para ser rentable, las ciudades tienen que ser aún más los proveedores y prestatarios de servicios de las zonas rurales, es decir que se beneficien directamente de la mejora del futuro de estas últimas. Volveré a tratar en otra crónica este vínculo fundamental.
En mi opinión, si este alza se gestionara hábilmente, podría representar una auténtica oportunidad para el desarrollo económico de África. Los precios de los productos africanos vuelven a ser atractivos, abriendo nuevas oportunidades comerciales tanto para la agricultura alimentaria como para los productos destinados a la exportación. Los agricultores senegaleses con los que me he entrevistado han vuelto a invertir, señal de que se avecinan tiempos mejores.

Ahora bien, hay que apostar fuerte porque este incremento del precio de las materias primas agrícolas persistirá en los próximos años. Por supuesto, hay elementos de especulación en el nivel actual de los precios agrícolas. La volatilidad que experimentan los mercados no hace improbable que se produzcan correcciones y garantiza, con toda certeza, fluctuaciones a corto plazo que podrían ser considerables. Pero algunos factores estructurales (aumento de la demanda de agrocarburantes, crecimiento demográfico mundial, regímenes más ricos en carne y desequilibrios climáticos) hacen muy probable que prosiga la tendencia alcista -que aumenta considerablemente la rentabilidad de las inversiones. La agricultura africana, cuyo potencial de desarrollo es inmenso, podría beneficiarse ampliamente, a corto y medio plazo, de esta evolución.
El Valle del río Senegal ofrece a este respecto el ejemplo sorprendente de una zona agrícola donde los márgenes de productividad siguen siendo considerables. Dado que los recursos hídricos son importantes, que las prestaciones técnicas de los cultivadores tradicionales no cesan de mejorar y que la agroindustria experimenta una rápida modernización (riego puntero y herramientas eficientes), la zona de riego podría ampliarse aún más. Con importantes inversiones en infraestructuras, Senegal podría crear en el valle las condiciones del desarrollo de una agricultura muy competitiva. En este sentido, la combinación de las nuevas perspectivas de precios y la ampliación del riego podrían constituir, en un país en el que el sector agrícola representa actualmente el 18% de la estructura económica, una dinámica fuertemente estabilizante para la economía nacional. Esto también es cierto para otras regiones: en Malí, la zona Office del Níger también está lejos de haber agotado su perímetro de regadío.

Pero el indispensable aumento de la producción agrícola africana plantea con fuerza el problema de la capacidad energética. En efecto, cualquier modernización del aparato de producción requiere un acceso sostenible a la energía. No sólo es esencial para bombear agua del río y exportar los productos, sino también para conservarlos por medio de la cadena de frío. Esta cuestión es especialmente acuciante debido a la crisis energética que atraviesa el continente: estos últimos años habría costado entre 1 y 1,5 puntos de crecimiento en la mayoría de los países de África del oeste. Por otra parte, el sector de la electricidad ha sido afectado fuertemente en Senegal, donde la oferta ha resultado hasta la fecha insuficiente para satisfacer entre el 8 y el 10% de incremento anual de la demanda. Los agricultores locales temen que un aumento de los precios de la energía contrarreste las ganancias resultantes del incremento de los precios de los productos agrícolas.

Así pues, vemos surgir aquí la difícil problemática de las opciones energéticas nacionales, ya que la coyuntura de los precios internacionales podría ser la ocasión para los países africanos de dotarse de nuevas fuentes de energía. La opción más razonable, ya sea con una perspectiva de preservación del medio ambiente, de independencia energética y de competitividad de los precios a medio plazo, o en una lógica global de preservación de los recursos no renovables sería, por supuesto, favorecer a partir de ahora el desarrollo de energías renovables (eólica, solar, biomasa e hidroelectricidad). Pero nos encontramos frente a un problema de “competencia desleal” de los combustibles fósiles, cuyos costes de inversiones técnicas siguen siendo menores, que ofrecen la ventaja de estar disponibles inmediatamente y a veces son subvencionados.

Todo esto lleva a plantearse una cuestión fundamental: ¿puede esperar África la instalación de estas energías limpias mientras que las evoluciones actuales ofrecen posibilidades de crecimiento económico posiblemente rápidas? ¿No nos encontramos ante una dicotomía de temporalidad entre lógica medioambiental y lógica de crecimiento a corto plazo? Habida cuenta de nuestras propias elecciones energéticas del pasado, ¿tenemos alguna legitimidad para decir a los africanos que no deberían dotarse de centrales contaminantes para responder a sus necesidades urgentes? ¿Realmente tienen la opción de arbitrar entre equipamientos disponibles in situ todavía poco costosos y opciones energéticas prudentes a largo plazo, incluso para su crecimiento, pero costosas en el momento en el que estamos hablando y técnicamente más complejas de implantar?

La opción de las energías renovables, aunque deba fomentarse desde ahora, sería implantada efectivamente a largo plazo. Es evidente que los países en vías de desarrollo no podrán enfrentarse solos a todos los gastos financieros, técnicos y operativos que induce esta opción. Este es el motivo por el que deberemos apoyar a lo largo del tiempo, mediante una ayuda a la vez financiera y técnica, a sus actores públicos y privados. La experiencia de los países del norte podría transferirse eficazmente, de manera progresiva, con objeto de anticiparnos a las futuras necesidades. Pero, frente a la amplitud de las necesidades alimentarias mundiales inmediatas y ante las oportunidades comerciales que se vislumbran actualmente, no podemos prohibir el crecimiento en África. Así pues, un enfoque equilibrado entre la oportunidad económica a corto plazo y la promoción del respeto de las normas medioambientales emergentes parece ser el enfoque más eficiente.

La actual reforma del sector eléctrico en Senegal se inscribe plenamente en este procedimiento. El ambicioso proyecto, acompañado por la Agencia Francesa de Desarrollo, propone un plan de recuperación (2007-2012) basado en una reestructuración financiera e institucional del sector. Promueve el refuerzo de las instalaciones y de las capacidades de producción de electricidad, y la prosecución de nuevas inversiones, así como una política de incitación al ahorro de energía y a la eficiencia energética. Paralelamente, la reforma va acompañada de una voluntad política de desarrollo de las energías renovables, mientras que el 80% del parque de producción senegalés es actualmente de origen térmico. Se van a llevar a cabo tres grandes proyectos hidroeléctricos regionales y se crearán numerosas unidades de producción de energía solar y eólica.
Una reforma que, si se realiza de forma eficaz, permitirá que Senegal no tenga que elegir entre crecimiento económico y crecimiento ecológico.

JMS

¿Qué tipo de desarrollo se perfila ante la crisis medioambiental global?

Autor : Jean-Michel Severino

Acabo de regresar de Kenia. Ahí la AFD financia, en particular con el Banco Mundial y la EIB, un espectacular programa de inversión del gobierno en geotermia, que constituirá la parte fundamental de las nuevas capacidades instaladas de producción de energía en Kenia.

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Modelos de desarrollo y diversidad cultural

Autor : Abdou Diouf

De los primeros intercambios llevados a cabo en este blog se desprende claramente que el desarrollo se enfoca sobre todo desde el punto de vista económico. Ya se trate de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, de las ayudas al comercio, de integración o de la participación de nuevos actores, la idea subyacente es invariablemente la misma:

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Hambre en el Siglo XXI. La necesidad de alimentar con inteligencia

Autor : Josette Sheeran

Para los que trabajamos en el campo humanitario, el siglo XXI ha tenido un duro inicio. Como expertos en el campo de la preparación y planificación ante eventos súbitos e impredecibles, quienes trabajamos en el Programa Mundial de Alimentos (la agencia humanitaria más grande en el mundo) nos hemos convertido en reconocidos expertos en materia de respuestas ante emergencias.

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