¿Microfinanzas, microimpactos?

Autor : Jean-Michel Severino

Date : May 6th, 2008
Comentarios : 5

poti__re_de_m__re_en_fille_DIERICKX_Philippe_AFD_droits_c__d__s.jpg Tuve ganas de escribir esas líneas después de uno de nuestros Consejos de administración, dedicado, entre otros, a una aportación importante a favor de una grande institución de microfinanzas en Marueco, país de elección de este instrumento. Hace mucho tiempo que soy un ferviente defensor de las microfinanzas. Y estoy particularmente orgulloso y contento del crecimiento de las inversiones que mi organización, la Agencia Francesa de Desarrollo, ha puesto estos últimos 20 años en el sector: a través de 60 proyectos y cerca de 300 millones de euros otorgados, hemos apoyado a más de un millón y medio de personas en su estrategia para salir de la pobreza. Ahora queremos hacer mucho más, alentados en ese sentido por el GCAP quien hizo una evaluación muy positiva de esa acción. En mi opinión, todo esto representa una formidable defensa contra la exclusión, que permite que las poblaciones tradicionalmente excluidas de los sistemas financieros puedan acceder a un crédito. Un gran homenaje debe ser dado a los pioneros de ese enfoque revolucionario.

Las microfinanzas tienen excelentes bases: permitir salir del círculo vicioso de la usura, favorecer la emancipación de las mujeres, paliar algunas insuficiencias de los bancos tradicionales y proporcionar una red de seguridad financiera a aquellos que deseen invertir. Así pues, responde a una auténtica necesidad para sus 130 millones de beneficiarios en el mundo. Es el arquetipo de un concepto más global, e igualmente prometedor, el del “bottom of the pyramid”: el “mercado de los más pobres”.
Sobre todo, trastoca cierto número de ideas preconcebidas. Por ejemplo, han demostrado a los más escépticos que los pobres tenían, a veces más que los ricos, la capacidad de devolver sus préstamos. Demuestra, en particular a través del principio de la fianza solidaria, que un sistema financiero puede basarse en un vínculo social.                                  

Pero estas consideraciones favorables sobre los objetivos no nos eximen de realizar un análisis crítico de los impactos. Creo que es el momento de hacer un primer balance de las microfinanzas. Es un tema esencial para la AFD, teniendo en cuenta sus esfuerzos en el sector, que nos hace uno de los más importantes actores del mundo en este campo. ¿Qué nos ha enseñado esta larga experiencia?

La historia de la ayuda al desarrollo ha estado marcada por modas, que crean ilusiones de recetas mágicas. Cuando la moda desaparece, necesariamente, la tendencia es de negar todos los aspectos positivos de un instrumento. Ahora bien, claramente, las microfinanzas están de moda. ¿Van a sufrir también ese ciclo de entusiasmo y luego de abandono? El interés mediático de los años 90 sobre el tema nunca ha sido desmentido. Hemos sido testigos de una multiplicación de los actores implicados y de las herramientas propuestas: una media del 25% de préstamos más cada año. Jóvenes financieros brillantes comienzan sus carreras y los fondos de inversión de los países del norte se apresuran a financiar el sector. Se dice que las microfinanzas resolverán definitivamente el problema de la pobreza urbana, del aislamiento de las poblaciones rurales y que despertará en cada uno la vena empresarial. Permitiría incluso contribuir a llevar la paz a nivel global: la decisión de otorgar el premio Nobel de la Paz al Sr. Yunus, que ha aportado una formidable visibilidad al sector, podría interpretarse de este modo.
 
¿Se pueden atribuir realmente todos estos méritos a las microfinanzas? Sin duda alguna, esta herramienta debe ocupar el lugar que merece: el de un instrumento que reduce eficazmente la vulnerabilidad financiera, pero que por sí solo no puede erradicar la pobreza, y cuyo empleo es a veces más social que productivo. Permiten apoyar la creatividad y la iniciativa de los pobres, y en particular de las mujeres, pero no pueden crear las condiciones de esa iniciativa, ni ofrecer las oportunidades de inversión cuando no existen, ni levantar solas los inmensos obstáculos físicos, políticos y culturales que a menudo enfrentan los países en desarrollo en su búsqueda para más prosperidad. Por tanto, deben formar parte de una política pública global de desarrollo del mundo financiero, de los servicios, de las infraestructuras, y que aun más brinda oportunidades para los más pobres. Y si, como lo aboga el Profesor Yunus, pueden contribuir a cambiar las estructuras del capitalismo, no sustituirán sin embargo a las inversiones en lo que respecta a sectores tales como la educación o la sanidad.

Entendámonos: nuestra preocupación es evitar que las microfinanzas sufran las consecuencias de su propio éxito, ya que sobrevalorar su impacto podría hacernos perder de vista sus auténticos beneficios. Por tanto, es esencial medirlos con precisión: éste es el motivo por el cual mi agencia está realizando actualmente, en las zonas rurales aisladas de Marruecos, una evaluación de los impactos socioeconómicos de los programas de microfinanzas que apoyamos.        

Así pues, este enfoque equilibrado también es la condición del futuro desarrollo de las microfinanzas ya que, pese a sus éxitos, no cabe duda de que el sector aún no ha alcanzado la madurez y sigue enfrentándose a dos principales desafíos.
El primero es aumentar la viabilidad y la calidad de los servicios financieros propuestos para amplificar sus impactos sociales: Para ello, es preciso institucionalizar y profesionalizar las instituciones de microfinanzas. En un sector más complejo y múltiple de lo que se piensa frecuentemente, no existe un sistema de gestión perfecto, sino adaptaciones a los diferentes contextos y culturas de los países interesados. El desarrollo cualitativo del sector pasará también por la promoción de los sistemas bancarios locales y la valorización de un marco legislativo y regulatorio adaptado.           
El segundo desafío es ampliar estos servicios a los más pobres y a las regiones menos desarrolladas, en particular las zonas rurales. Ese desafió es todavía más necesario teniendo en cuenta la crisis alimentaría que atravesamos. Existen iniciativas interesantes, como por ejemplo el “mobile banking” en Kenia o Sudáfrica, pero si comparamos los 130 millones de beneficiarios de las microfinanzas con los 3.000 millones de personas en el mundo que viven por debajo del umbral de la pobreza, parece indispensable favorecer el acceso a estos servicios financieros, en definitiva: hacerlos más “inclusivos”.          

Paralelamente, ya existen y se desarrollan nuevas potencialidades interesantes, como el microseguro (protección contra el riesgo climático para los agricultores, o cobertura sanitaria para los más desfavorecidos). Pero todo nuevo crecimiento deberá orientarse hacia la estructuración y la regulación del sector, con sistemas de control y garantías eficaces contra los riesgos. Los proveedores de fondos deben asistir a las instituciones de microfinanzas en esta dirección, puesto que la protección y, sobre todo, la perennidad de las estructuras de microfinanzas deben ser nuestras prioridades. Estas son nuestras responsabilidades a favor de todos los que han depositado sus esperanzas en este nuevo servicio.            

En consecuencia, ¿las microfinanzas sólo producen microimpactos? No sólo, dado que el largo camino del desarrollo está constituido precisamente por la acumulación de microcambios a nivel de las familias y las comunidades. Pero tal podría ser el riesgo, si el enfoque del desarrollo se resumía en la única promoción de un instrumento que, tan admirable como es, no puede, más que otro, ser une varita mágica ni un milagro por si mismo.

JMS

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5 Comentarios

Phillip Huggan

Date : May 10th, 2008 06:13:20

Microfinance is in effect, the solution to building a 3rd-world “middle class”, but it cannot go beyond this mandate without outside assistance. First world banks are finally starting to participate in Microfinance. This is very good. The credit search space was missed by big banks because the administrative costs of the model only work when MIcrofinance employees are paid low wages; there was a difficulty in getting 1st world banking experts (such as M.Yunus) to train 3rd world prospective bankers.
In terms of foreign aid, I suppose the training of microfinance bankers, the type that go from town to town, door-to-door, could be accelerated. Perhaps they could use more cellphones. But the real key will be to take actions that increase the 3rd population suitable to form a microfinanced “middle class”. Not everyone has the skills to become entrepreneurs. In the first world there are social nets and low-skilled jobs to soak up this population set, but in the 3rd world, there is a need for foreign aid to render the poorest of the poor, microfinance suitable. Perhaps foreign-aided small business skills training for farm labourers? IDK.

Dan

Date : May 10th, 2008 05:17:04

Very interesting points. I read an article, although I cannot remember where, in which I have a recollection of Muhammad Yunus actually saying that if private banks started offering micro loans, that would be a success, as it showed that banks had developed a level of trust in the entrepreneurs. Has anyone heard this argument? or have any opinions on it?

I can see either side, as Chris outlined in his comment; I think I tend to agree with him, that I am somewhat more leery of the privatization of micro loans than I am of the benefits.

-Dan

Chris

Date : May 7th, 2008 11:06:39

An evolution that frightens me in this microfinance ‘trend’ is that major private international banks are engaging in microfinance activities with purely profit-seeking objectives. Microfinance can be a very lucrative business.
Optimists will say that these actors’ presence in the system may progressively reduce interest rates for the benefit of the poorest. But an alternative scenario is that they will start asking for the kind of rates of return that they expect of other sectors. The subprime crisis shows the kind of excesses major financial institutions can engage in if they are not properly regulated. As you say, we have a collective responsibility toward those whose lives depend on these credits. Let them not fall prey to the next financial crisis - unlike Citibank or UBS, they would not be able to recover.
Chris

Benoit Granger

Date : May 7th, 2008 10:03:00

Votre synthèse est intéressante mais trop prudente. Surtout dans une chronique dont le tag est “évaluation”. Les excès d’une partie très américanisée de la MF devraient vous permettre de prendre des positions plus fermes. Vous avez entendu parler de Compartamos, bien entendu. Cet énorme scandale devient encore pire quand on apprend que le CGAP a tenté de le justifier !

En outre, les mesures d’impact ne suffisent pas à définir la bonne évaluation. Je me permets d’attirer votre attention sur la prochaine réunion des équipes qui travaillent sur les performances sociales : 17 juin et la suite au… CGAP ! (banque mondiale à Pais) Qui, prudemment, est tout de même obligé d’y faire attention !

Jean

Date : May 6th, 2008 05:57:03

Voilà qui nous montre que si la micro-finance n’est pas la solution à tous les problèmes du monde, c’est un excellent outil, qui fonctionne même à grande échelle (le chiffre du million et demi de personnes aidées est très intéressant).

Et puis surtout, la micro-finance est la meilleure réponse à apporter à l’argument “oui, le monde va mal, mais qu’est-ce que moi, simple individu, peut y faire?”